Cosas que no hago:
– Felicitar en navidad
– Descuentos
– Soporte técnico
– Devoluciones
– Responder a quien exige respuesta
– Más de cinco vídeollamadas al mes
– Viajar en días feriados
– Reuniones presenciales
– Esperar reciprocidad
– Hablar con narcisistas
– Juntarme con débiles
– Trabajar con inútiles
– Contestar whatsapps
– Leer el 99% de los emails
– Contestar al 99,99% de los emails
– Colas
– Usar cashea y acumular puntos
– Tratar con gente que no habla claro
Pensarás que no hago esas cosas porque soy un raro, y tendrás razón.
Tan raro como para haber salido de una jaula y no haber caído en la tentación de entrar en otra. Algo tan extraordinario exige un comportamiento extraordinario.
O pensarás que puedo permitirme no hacer esas cosas porque me va bien, y te equivocarás.
Me va bien porque no hago esas cosas.
Son matemáticas básicas: no te puede ir bien haciendo lo que hace la mayoría a la que no le va bien.
Y eso trata sobre hacer como de dejar de hacer.
Sin embargo, en esa lista creciente en la que apuntas qué aprender, qué ver, qué leer y cómo vivir, siempre añades, nunca tachas.
Pero te prometo que en este mundo lleno de opciones hay más que ganar quitando que añadiendo.
Y ya sé, ya sé… tu jefe no te lo permitirá, tu cliente se molestará, tu pareja no lo comprenderá y tú te joderás. Esta bien decirse eso, por si necesitas motivos para entender por qué funciona tan bien.
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