Ahora hablo con muchas personas todos los días. Pero muchas. Demasiadas. De muy humildes a los más exitoso que te puedas imaginar.
Si yo no supiera nada de la vida, si la situación de hablar con esta variedad de personas se me hubiera dado cuando empecé a pisar el mundo real, y hubiera tenido que adivinar a quienes les va mejor y a quienes peor… puedes estar seguro de que llamaría millonario a los pobres.
No existe animal con más certeza sobre la faz de la tierra que a quien nada le funciona.
Ese tipo sabe todos los por qués, tiene todas las claves. Por qué el mundo es como es, por qué él millonario lo ha conseguido y él no.
Entiende la psicología de cada consumidor, los engranajes del mercado, las jugadas políticas más sofisticadas y el color del culo de su jefe.
Mientras que el millonario solo tiene unas pocas cosas claras, unas pocas muy rentable, y un océano de dudas alrededor, de ideas que expolorar, palos que tocar, experimientos que hacer y oportunidades que probar.
No sé a cuántos exitosos conoces, pero me juego una bola a que a unos cuantos fracasados.
Amigos, familiares, compañeros de trabajo, empleados, ex-jefes y competidores que llevan años apretando el culo para que no se les escape el oxígeno.
Imagina que hablas con cualquiera de ellos y le cuentas que te vas a apuntar a una vaina en la que cada semana te envían una lección de ventas. Que semana que estás fuera, lección que te pierdes para siempre.
Y antes de que abran la boca les dices:
«Tsch, tsch, tsch. Callate, que todavía no sabes lo mejor. La primera lección será acerca de cómo vender por escrito. Cómo redactar una maldita carta de papel.»
Y entonces ahí, le dejas hablar.
Simula esa interacción en tu cabeza. Incluso llama al cabeza de condón y vívela.
Bien…
Ahora haz como si todo esto no hubiera pasado y piensa otra cosa. Esa persona, ese cabeza de condón que todo lo sabe:
¿Dónde estará en 10 años?
¿En 20? ¿En 30?
¿Qué crees?
¿Cómo estará su empresa, cuánto venderá, a dónde habrá llegado?
Si quieres acompañarle en su viaje no tengo nada que decir, pero si quieres llegar al lugar opuesto que el cabeza de condón, te muestro el camino:
DOS COSITAS QUE TODO MENSAJE DE VENTAS ESCRITO DEBERÍA TENER
EL LUNES.
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