Ojalá alguien me hubiera dicho esto cuando tenía 18

Imagina que vas a cenar en casa de unos amigos de esos que a la primera de cambio te sacan un juego de mesa.

Yo no me relaciono con gente así, pero me consta que existe.

Imagina que te cuentan las reglas.

Imagina que son extremadamente fáciles.

Las pones en práctica y vapuleas al resto.

Mientras tú adelantas casillas de seis en seis ellos están empeñados en dar vueltas por el tablero.

No es que seas mejor, es que tus amigos se niegan a aceptar que las reglas sean así.

Prefieren inventar otras más complicadas que les impiden avanzar y entonces hacen la raíz cuadrada de lo que les sale en los dados.

El juego es la vida y los fulanos a los que estás apaleando, tus conocidos del barrio/pueblo/ciudad, ¿tu familia? y los llorones. Sobre todo los llorones.

Que si fulanito se enchufó, que si la meritocracia no existe, que si el gobierno debería intervenir los precios, que si que paguen sueldos más altos. Que si la cesta básica, que si mira lo que ganan los maestros.

Mira, las reglas del juego son mucho más fáciles:

A más caminas, más avanzas.

A más te arriesgas, mayor la recompensa.

A más te criticas, más letal resultas.

A más estudias, más rápido corres.

A más plata tiene alguien, mejor ha hecho las cosas.

A más admiras a quien le va bien, más admirable te haces.

A menos hablas y más preguntas, más aprendes.

A más confías, más confianza encuentras.

A menos lloras, más te respetable te haces.

A más pides, más te dan.

A más responsable eres, más te valoran.

A más insistes, más puertas se abren.

A más piensas en los demás, más fácil se hace la vida.

A más incómodo te sientes, menos competencia te encuentras.

Como decía, las reglas son fáciles. Pocas y fáciles.

Más difícil es encontrarlas.

Más difícil aún es creérselas.

Pero lo más difícil de todo no es nada de eso, sino dejar de seguir las reglas inventadas en tu cabeza e inculcadas por tu entorno y cumplir las de verdad.

Yo te puedo contar las reglas:

Descartar clientes con alegría (75 $)

Mantener reuniones lucrativas (75 $)

Instala un detector de mentiras en tu cerebro y lee siempre la verdad (75 $)

Ponles la piel de gallina con un mensaje de 300 palabras (99 $)

Planifica así y acabarás con más oportunidades de las que puedes aceptar (75 $)

Estás son las 5 lecciones de 2024 que más participantes tuvieron y las que más me gustaron.

Disponibles hasta el domingo 12 a las 23:59

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