¿Para qué molestarte si no le importas?

Venderle a alguien que no te presta atención es como rogarle a una expareja que te dejó botado.

No importa lo que le digas.

No importa cuánto insistas.

No importa que le muestres lo que cambiaste.

Si no quiere escucharte, no lo hará. Y si te responde, será para mandarte a la mierda.

Así que deja de hacer el ridículo.

Estos días vender es perder el tiempo.

La gente tiene la cabeza en otra parte.

En la playa.

En el ron.

En algún bikini que se le cruzó en el camino.

Y si no estás dentro de esa conversación mental, da igual lo bueno que seas.

Ahora bien…

Si supiera cómo relacionar mi cursito de presupuestos con la arena caliente, el sol pegando fuerte y la resaca del día siguiente, te lo vendería.

Pero no hace falta.

Ya sabes que lo necesitas.

Así que cuando vuelvas a la realidad después del carnaval, te espero aquí:

CURSITO DE PRESUPUESTOS

Nos leemos después.

Si es que sobrevives.

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