3:42 AM.
No podía seguir fingiendo que dormía. La conversación con una emprendedora me carcomía las entrañas.
De esas que quieren cambiar el mundo pero no se atreven ni a cambiar de peinado.
De las que quieren «encontrar su pasión» como si fuera un objeto perdido. De las que necesitan un manual para respirar. De las que creen que la inseguridad se cura con diplomas.
¿Y yo? ¿Puedo criticar su huevonismo mientras escribo esto desde un balcón a 30 metros de altura?
Obvio que no.
Entonces me hice la pregunta que importa: ¿Qué es lo que más me aterra hacer ahora mismo? ¿Y lo haría igual?
La respuesta llegó cuando miré el termómetro. 21°C en la calle. Miré abajo y estaba la piscina.
¿Meterse? ¿Nadar esos 20 metros de madrugada y con algo de brisa?
Si nunca has sentido cómo es lanzarte en agua fría después de estar caliente de tu cama, no entiendes esa mezcla de pánico y euforia.
Te recuerda que estás vivo porque duele como si te arrancaran el pellejo a mordiscos.
El dolor es igual que el cáncer.
Mi abuela lo sabía. En sus últimas noches, mientras el suero caía, nos repetía la misma pregunta cada vez que le ponían algún tratamiento «¿Pa’ qué, mi’jo? ¿Pa’ qué tanto esfuerzo?»
Ahora lo entiendo:
– Si tu «¿Pa’ qué?» es débil, el dolor te devora
– Si es fuerte, te da superpoderes
El lunes a las 4:00 bajaré otra vez a la piscina, sintiendo cómo el agua fría me paraliza los tobillos. Y a las 18:00 estaré en un Live con la gente de Siempre Profit.
1. Descubriremos tu «¿Pa’ qué?»
2. Crearemos tu lista de objetivos (pasos concretos, no filosóficos)
3. Te patearé el culo hasta que actúes
Será difícil. Será incómodo.
Y funcionará.
Te apuntas aquí…