Te quiero, pero…

Si estuviste en el último Live te recomiendo que releas este email hoy y mañana, posiblemente encontrarás en él una nueva dimensión.

La gente confunde. Se preguntan que cómo insistir sin parecer desesperado. Mucha confusión en esa pregunta.

El truco es persistir, no insistir. Es seguir, no perseguir.

Te recordaré mil veces que existo, pero ni una será de rodillas.

Te venderé cada día, pero nunca dependeré de ti.

Te abriré la puerta para que entres, pero te escoltaré hasta ella si no fluye.

Te quiero, pero no te necesito.

¿Sí o no?

Y cero dolor y cero arrepentimientos. Nada de fantasear con lo no cobrado ni de lamentarse por lo que nunca se ganó.

Hace unos años me harté y empecé a rechazar.

Cuantos más rechazaba, más ganaba. Y cuanto más ganaba, más rechazaba. Y cuanto más rechazaba…

Es el camino de menos resistencia, el único que sigo ahora. Pasa con el amor, pasa con los peos y pasa con los negocios. Si hay que forzarlo es mierda.

Porque éste es un juego de replicar. Y replicar lo fácil es difícil pero replicar lo difícil, imposible.

El lunes explicaré la técnica que empecé a emplear hace algunos meses para mejorar la calidad de los clientes potenciales que me llegan.

La recibirán únicamente los que sé apunten antes de las 23:59 del día domingo.

Te apuntas aquí…

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