¿Tienes que sentirte listo para lanzar?
Pues te tengo malas noticias:
Yo no tenía ni ganas de respirar.
Estaba contra el suelo.
Como si una manada de elefantes me hubiese pasado por encima.
No tenía dinero.
No tenía ánimo.
No tenía a nadie.
Los que yo quería cerca, no me querían a mí.
Y aún así empecé a lanzar.
Sin motivación.
Sin fe.
Sin un maldito plan, sin ruta, sin mapa.
Solo con dolor.
Porque cuando ya te duele todo, lo único que queda es probar.
Y probé.
Y fallé.
Y me dolió cada intento como si me clavaran agujas bajo las uñas.
Pero seguí.
Y me acostumbré.
De cara a la gente yo estaba “bien”.
Siempre digo que estoy bien.
Pero esta vez era más mentira que nunca.
¿Sabes lo que pasa cuando pierdes tanto que ya no te duele?
Que empiezas a jugar sin miedo.
Y ahí, justo ahí, llega la primera victoria.
Pequeña. Inestable. Dudosa.
Pero huele distinto.
Te da esperanza, pero no te la crees.
Porque sabes que lo más probable es que mañana te revienten otra vez.
Y sí, te revientan.
Pero ya da igual.
Ya no estás en esto por emociones.
Estás por estadística.
Y cuando ya no dependes de tu estado de ánimo,
empiezas a ganar.
Ganar seguido.
Ganar frío.
Sin fiesta.
Sin aplausos.
Solo resultados.
Por eso existe esto:
LANZA O MUERE
Un curso de 60 días para los que están en la mierda
y no tienen tiempo para motivaciones de Pinterest.
Empieza el 29 de mayo.
No habrá grabaciones.
No se repetirá.
Y si estás jodido…
Mejor.
Porque esa gente lanza más fuerte.