Hay dos formas en las que te pueden llamar “el carajo este”.
Una es cuando no sirves para nada.
Cuando estorbas.
Cuando estás ahí sin molestar, sin destacar, sin aportar.
Y lo único que generas es incomodidad pasiva.
Esa forma duele.
Y duele más cuando viene de gente que crees «respetable».
Pero hay otra.
Y es cuando estás tan presente, tan constante, tan insistente…
que hasta los que no te soportan te nombran.
“El carajo este otra vez con su correo.”
“¿No se cansa de lanzar cosas?”
“Siempre está jodiendo con lo mismo.”
Y claro que estás.
Porque entiendes algo que ellos no:
Esto no es un tema de genialidad, ni de suerte, ni de tener la gran idea.
Es de estar ahí.
De escribir cuando nadie responde.
De lanzar cuando nadie lo pidió.
No porque todo lo que escriba sea oro.
Sino porque sé hacer la única cosa que mueve el maldito contador.
¿Quieres saber cuál es el verdadero truco?
Que si escribes 100 correos, 90 no van a importar.
5 serán buenos.
Y 2 van a explotar.
Pero solo si llegas a 100.
Y la mayoría se quedan en 3.
Para poder pasar de los 3 existe Lanza o Muere.
No es un curso de ventas.
Es un método brutalmente sencillo para construir presencia.
Con lógica.
Con estadística.
Con disciplina.
LANZA O MUERE
No para ser el más querido.
Ni el más simpático.
Sino para que el día que alguien diga “el carajo este”,
al menos sepa que hablaba de alguien que está haciendo lo que ellos no se atreven.