Yo tengo un problema.
Y es que me cuesta soltar.
Proyectos.
Ideas.
Personas.
Sueños.
Fantasías baratas que no van pa’ ningún lado.
Hay gente que suelta todo a la primera.
Yo no.
Yo soy más terco que un burro con orgullo.
Y durante mucho tiempo pensé que eso era un defecto.
“No saber cuándo rendirse es una pérdida de tiempo.”
Y a veces, sí.
Es una cagada.
Pero aprendí algo:
Puedes quedarte si sabes corregir.
Puedes insistir si sabes ajustar.
Puedes repetir si no repites el mismo maldito error.
Eso fue lo que hice con mis correos.
Y con mis webs.
Y con mis propuestas.
Y con todo lo que ahora funciona.
No solté.
No me fui a llorar a un rincón.
No esperé “estar listo”.
Me quedé.
Y mientras otros apagaban la luz y se largaban,
yo aprendí a disparar con más precisión.
No porque fuera más talentoso.
Ni más valiente.
Sino porque estaba ahí. Todos los días.
Y si escribes, y lanzas, y pruebas, y mides…
la estadística se rinde contigo.
No tiene opción.
100 correos.
90 son una cagada.
5 más o menos.
2 que revientan todo.
Pero solo si los haces.
Solo si te tragas el ego y corriges sobre la marcha.
Solo si aceptas que lo que duele no es insistir.
Lo que duele es hacerlo mal, una y otra vez,
y no tener las bolas de mirarte al espejo.
Hoy a las 23:59 se cierra LANZA O MUERE.
Y si no entras, suéltalo de una vez.
Porque seguir sin hacer nada también es aferrarse a una mentira.
Haz clic aquí antes de que cierre.