Voy a explicar una cosa y la voy a explicar una sola vez:
No es que sea productivo, es que tengo hambre.
No es que tenga más energía, es que tengo hambre.
No es que me guste aprender, es que tengo hambre.
No es que tenga más tolerancia al riesgo, es que tengo hambre.
No es que que sea más inteligente, es que pongo más interés porque tengo un hambre arrecha. Y como tengo un hambre arrecha, no tengo tiempo para…
– dormir
– pensar
– llorar
– hablar
– esperar
– analizar
– perdonar
– fantasear
– bloquearme
– dar vueltas
– reflexionar
– ir a terapia
– pedir postre
– pedir permiso
– salir de fiesta
– buscar culpables
– memorizar precios
– repasar el ticket
– pedir devoluciones
– juntarme con inútiles
Así que lo único que hago es seguir un proceso de tres pasos:
(1) Estudiar, (2) Probar, (3) Mejorar. Y vuelvo a empezar.
Por hambre, todo por hambre. Eso es todo lo que hay.
Y si tú no lo tienes me parece perfecto. Te quiero incluso. Pero lejos.
Porque me resulta extremadamente difícil a alguien que fantasea con una vida pero no hace nada para conseguirla.