Todos juran que son coherentes.
Que no mienten. Que no traicionan.
Que son “gente de palabra”.
Pero cuando hay algo que ganar o perder, la mayoría se desnuda.
Lo hacen feo.
Y lo peor es que creen haber ganado
Yo no me inventé esta prueba.
Se ha usado miles de veces para exponer cómo la gente juega la vida: en ventas, en relaciones, en politica, en negocios.
Ahora voy a hacer mi propio experimento.
Un paso es este:
→ Jugar 15 rondas de un dilema sencillo.
Cada ronda eliges: cooperar o traicionar.
Lo interesante no es solo tu resultado.
Es que esos resultados van a alimentar lo que publicaré después.
Lo que leas más adelante no será teoría hueca, será una mezcla de mi experiencia y de las decisiones reales que ustedes tomaron.
Puedes no jugar y leer igual lo que viene.
Pero si entras, sabrás que tu huella está metida en la conclusión.