Hay gente que enseña porque quiere cambiar el mundo.
Y hay otra que enseña porque no se atreve a vender.
Los primeros son ingenuos.
Los segundos, cobardes.
En ambos casos, el resultado es el mismo:
Presentaciones en Canva llenas de sabiduría que nadie aplica.
Estoy experimentando algo en la universidad.
Les quité a mis alumnos la anestesia de “crear por crear”.
Ahora tienen que pensar antes de tocar un software.
Muchos odian el método.
Otros empiezan a despertar.
Y ahí entendí algo que sirve igual para el aula y para las ventas:
Enseñar sin provocar es masturbarse intelectualmente.
El alumno no aprende porque le expliques.
Aprende cuando le demuestras lo idiota que era su certeza anterior.
Y el cliente no compra porque lo eduques.
Compra porque lo confrontas.
Vender, como enseñar bien, es tener las bolas de incomodar.
Por eso en el nuevo boletín de Noviembre te muestro cómo crear contenido que no “aporta valor”… sino que rompe neuronas.
Perfecto para:
– Redes Sociales sin alma
– Videitos donde todos fingen interés
– Pódcast que educan a nadie
– Emails que explican demasiado
– Marcas que creen que dar conocimiento gratis las hace queribles.
No seas profesor.
Sé detonador.
Disponible hasta el viernes por la noche.
P.D.: si no tienes 37$ para invertir en tu negocio, no tienes uno.