Ni se te ocurra volver a decirme esto

¿Tú sabes que yo no sé si eres un huevón?

Ni yo ni nadie. Lo sabes, ¿no?

Porque parace que no.

No sé si eres huevón, ni retrasado, ni si te ofende la palabra huevón o haces otras cosas de huevones. Ni lo sé ni tengo forma de saberlo.

Si te pegan en el colegio o si nunca pisaste uno, ni idea.

Te veo venir, y a menos que tengas el pelo azul o los antebrazos depilados, no tengo forma humana de saber cuan huevón eres.

Y cuan débil, cuan llorón y cuan perdedor.

En ese momento y a todos los efectos, en lo que a mi respecta bien podrías ser un genio triunfador desvirgador aplastador profesional de cabezas.

Lo sabes, ¿verdad? Porque me da la sensación que esta es una de esas cosas obvias en la que nadie piensa.

Te digo esto para que te comportes, para que no vayas confirmando lo que nadie sabe ni necesita saber.

No vengas a decirme que tienes tres doctorados ni que no sabes leer, que trabajas para yo qué sé quien o que facturas no sé cuánto. No vengas con trastornos de déficit de atención ni de vergas raras porque no tengo que saber eso, nadie tiene que saber eso y el único motivo por el que cualquiera de esas cosas te afecta es porque vas por la maldita vida diciendo a los demás que te afecta y entonces te tratan como si te afectara.

Sal, échale bolas y compórtate como si fueras normal y, ¿sabes lo que pasará?

Que lo será.

¿Y sabes qué pasará si vas pidiendo auxulio, criticando, tacañeando, quejando, llorando, ofendiendo, ofendiéndote, pavoneando?

Que los demás pensarán que eres tontito.

No hay mucho más, es así de simple. Ahora suscribete allí:

© Copyright 2024 – Todos los derechos reservados, Estimulante C.A.