La peor persona para enseñarte de mujeres es una mujer.
El peor para decirte cómo vender es un cliente.
Y para conseguir un trabajo, lo peor es escuhcar los consejos de la tipa de recursos humanos.
Nadie sabe menos de marketing que un marketero y de inversión que un economista.
Si le das libertad a un abogado te acabará recomendando que cierres tu negocio y no salgas a la calle, y un contador que todo lo que ganes, y un poco más, se lo des al Seniat, que así no podrán quitarte nada.
Comete el fallo de pedirle consejo sobre tecnología a un ingeniero y la conclusión será que dado que no existe una opción perfecta, mejor no hagas nada.
Todo eso es así, y no es por error, sino por diseño.
Son honeytraps que el universo pone para atrapar a los débiles de corazón (de corazón y de cortex prefrontal), y para que tú puedas navegar por el mundo sin impedimentos.
Un honeytrap, para que me entiendas, es como una tela de araña o mejor aún, como el canto de una sirena. Algo que seduce y, cuando te acercas demasiado, te atrapa.
Los menos aptos para la supervivencia son fácilmente atrapables, y así, se queda el camino libre para el resto.
Honeytrap es el tipo que te dice que te pide descuento porque va a darte mucho trabajo, porque no busca comprarte, sino someterte.
La empresa grande que te dice que o trabajas como ellos o no trabajas, porque no te dicen que si no impones tu criterio te van a exprimir hasta que pierdas dinero o a volver loco hasta que no quieras vivir.
El que te promete recomendaciones antes de comprarte, porque solo quiere que le des conversación.
Y el que te dice que vayas a sus oficinas, porque lo único que pretende es justificar su jornada o no sentirse solo.
Eso que deberías tomar como mera información que interpretar, para muchos se convierte en un manual de instrucciones.
Y gracias a eso, a los que ponen las trampas y a los que gustosos caen en ellas, puedes alcanzar la vida con la que muchos ni siquiera pueden soñar.
De esto es de lo que hablo en un nuevo boletín. De como interpretar la información de tu entorno y exprimirla a tu favor. Quizás deberás apuntarte allí: