Busco mujer

Una mujer coloca unos carteles por New York:

Busco marido millonario.

Decenas de solicitudes.

«¿Lo has encontrado ya?» y «Mi ingresos anuales son de 10 millones» y «Aquí estoy, deja de buscar» son algunas respuestas recibidas.

¿Viejos? No.

¿Feos? Tampoco.

¿Mentían? No tenían pinta.

¿Desesperados? Menos pinta.

¿Entonces?

Entonces hay mujeres a las que les gustan los hombres millonarios y hombres millonarios a los que les gusta las mujeres a las que les gustan los hombres millonarios.

No las mujeres simples. No las mujeres fáciles. No las mujeres comprables. Las mujeres a las que les gustan los hombres millonarios.

Ahora me resulta tan obvio que ni siquiera sé por qué es necesario explicarlo.

El carro les importa tres bolas.

La casa les importa tres bolas.

Los viajes les importan doscientas bolas.

Las cenas les importan tres millones de bolas.

Han ido, se han peleado, hoy visten cicatrices y al final lo han ganado todo. Y les da una paz tremenda tener a su lado a alguien que los valora por haberlo hecho.

En cuanto a las mujeres, no te confundas. Entiéndeme, no son idiotas, aprecian la buena vida, por eso la buscan, pero para ellas es arrechamente atractivo un hombre que ha tenido la capacidad, la inteligencia, la violencia para conseguirlo.

Y para él es arrechamente sexy que eso sea arrechamente sexy para ella. Todo lo que hizo no lo hizo para demostrar el tamaño de sus bolas, sino para vaciarlas con alguien que lo valorase.

No te pido que lo entiendas, solo te cuento lo que hay.

Créeme o no lo hagas, llámame misógino o machista, me da igual. No estoy aquí para juzgar la realidad, solo para mostrártela. La naturleza en su estado salvaje.

Para que la explotes.

Si sabes cómo.

Ahora haz con esta información lo que quieras.

Ayer terminé el capítulo 8 o 9 del nuevo libro, ese capítulo se va a titular «En el centro del universo» y de eso va a tratar la lección que publicaré el lunes, seguiré hablando de psicología. De los principios activos que mueven el mundo. El mundo y los cerebros.

En esa lección te contaré una forma de crear un mensaje que sacará de la parálisis a tus clientes potenciales y les obligará a mover el culo, escucharte y, si juegas bien tus cartas, tirarte su sucio dinero a la cara.

El mensaje que moviliza culos:

Una técnica que te hará preguntarte cómo coño no se te había ocurrido antes.

Publico el lunes.

Solo reciben quienes entren antes del domingo.

El resto se lo pierden para siempre.

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