Las mujeres y los niños primero

Te voy a contar una de las situaciones en las que más vergüenza pasé en mi vida, la lección que saqué de ello.

 

Mira. 

Andaba por Playa el Ángel y estaba con una chica.

 

Yo estaba pelando bolas, pobre pero no tonto, o sea, que quería sexo.

Para que me entiendas.

 

Y como no soy uno de esos que se recorre Venezuela en Fortuner, ni se lanza en paracaídas, ni se baña en la laguna de Canaima, como solo soy un tipo de pueblo, previsible y sin abdominales, pues la invité a cenar en un restaurante de playa.

 

El caso es que tenía 60$.

 

Para los dos.

 

Cuando nos sentamos nos trajeron el menú y esperé a que ella pidiera.

 

Su plato costaba 22 dólares.

 

(Hace falta ser idiota para salir a cenar teniendo que mirar los precios por miedo a no tener para pagar, pero muy idiota).

Así que hice cuentas y pensé, si esta tipa pide postre y yo me paso con algo, no tendré. 

Y pedí solo una entrada.

 

-Ygor, ¿no tienes hambre?

-No, qué va, pero me encanta este sitio y vendría aunque solo fuera para tomar agua. 

Coño qué mentiroso.

 

El caso es que dejé que ella pidiera la comida porque yo soy un falofascista y lo tengo muy claro, «las mujeres y los niños, primero». 

Si alguien tenía que cenar, que cenara ella. 

Yo, no. 

Ella. 

Bien.

 

Me acordé de algo que siempre me ha dicho mi papá y que nunca me había afectado de verdad hasta esa noche.

«Si no tienes dinero, no salgas». 

Fíjate que frase tan simple y tan sensata.

 

«Si no tienes dinero, no salgas».

 

Conozco gente de 40 años que esto no lo entiende. Que creen que el mundo les debe algo y que tiene derecho a todo porque sí.

 

Tristes mimados.

 

Luego se ahogan en un vaso de agua y se hacen de la secta de colores.

Yo a esa gente no la puedo ayudar.

 

Sus padres lo hicieron mal y culpa mía no es.

 

Todos hemos hecho el ridículo alguna vez, cometemos errores, tenemos fallos y nos encontramos perdidos.

 

¿Quién no se sintió así alguna vez?

Y algunos de esos errores, muy importantes, los vemos en la ACADEMIA DE LA CONTRADICCIÓN. 

Evita esos errores y te irá mucho mejor con tu vida y tu negocio. Hazme caso. 

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