Eres un inútil

Atiende.

Eres un inútil, que no se te olvide nunca.

Jamás olvides el día que la persona que querías te rechazó.

Ni cuando el que creías tu amigo te traicionó o te dejó en ridículo.

Cuando la idea en la que pusiste tanta ilusión solo te produjo pérdidas.

Cuando te humillaron.

Cuando la cagaste a lo grande.

Aquella materia que no conseguías aprobar y aquel problema que no llegaste a entender.

El día que fuiste el único que no sabía un dato de cultura general.

Por no saber andar en bicicleta, nadar o patinar. Por no leer bien o ser una mierda hablando en público. Por la entrevista de trabajo en la que te disparaste en el pie o la vez que intentando hacerte el gracioso heriste a alguien.

Aquella vez que intentaste gustar a un cliente y quedaste como un lambeculos.

Que no se te olvide nada de eso, porque eres un inútil. Un auténtico imbécil.

Que no se te olvide nada de eso porque cada vez que me cruzo con un inútil extremo, de esos que parecen buscar el fracaso a propósito, los que cumplen con todo lo anterior y más, hablan con la seguridad y la autoridad de quien no ha pedido en la vida, así que no se me ocurre mejor receta para triunfar que hacer lo radicalmente opuesto a ellos.

Analizar el entorno con la prudencia de quien camina sobre cáscaras de huevo.

Y cada vez que el espíritu te empuje a decir de otro «No tiene ni idea» o «Existe una mejor forma de hacer esto», pregúntate «¿Por qué lo hará así?»

En resumen, actúa como un imbécil dado que los imbéciles nunca lo hacen.

¿Sabes cuando haces una propuesta muy buena y el cliente te da una respuesta de mierda que realmente significa: «Me encanta lo que me ofreces pero lo quiero al precio de tu competidor más barato»?

Pues eso pasa porque tu autoridad es como esa respuesta, una mierda.

En el nuevo libro, en el capítulo 2 «En el infierno prefiero tener razón» te digo cómo presentar propuestas de alto valor y que no te las discutan, te lo explico en detalle.

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