Hoy casi pierdo el carro de mi roommate.
Me levanté por la mañana para llevar mi carro al taller y vuelvo al apartamento a buscar el carro de Deva, pero veo que no tengo las llaves de su carro.
Busco en la chaqueta que llevaba el día anterior.
Nada.
Busco en los pantalones.
En los zapatos.
Busco dentro de los calzoncillos, en la gaveta de pantaletas de Deva, debajo del sofá y hasta por debajo de la alfombra.
Nada, no me encuentro las malditas llaves.
Busco hasta dentro del microondas y nada.
Miro por todos los rincones y nada.
Ni las del carro, ni las del estacionamiento que van adjuntas a las otras.
Dos problemas en uno.
Yo no me lo podía creer porque el tiempo corría, tenía que hacer cosas en la oficina y llevarle algunas cosas a mis padres.
Pero nada, no aparecían.
Y como no las encontraba empecé a barajar lo que tenía que hacer.
Había que llamar a un cerrajero de carros para que lo abriera sin romper la ventana.
Había que hacer una copia de las llaves.
Había que pagar una buena plata por todo eso.
Había que llamar al papá de Deva porque el carro está a su nombre.
Había que escucharlo decir que “¿dónde estaban las llaves de repuesto?”
Había que decirle que Deva las perdió y nunca hizo una copia de llaves.
Había que hacer muchas cosas si no encontraba las malditas llaves.
Y en la vorágine de encuentro-no encuentro las llaves pensé este email.
(Sí, así soy)
Concretamente estos fueron mis pensamientos mientras buscaba las cochinas llaves:
“Quien no gana dinero es porque no piensa. Ya que, ¿qué negocio es ese de abrir carros y luego hacer una copia?
¿No es eso medio ilegal? ¿Tan fácil es hacer eso? Sinceramente, no hay nada más sencillo que encontrar un problema y solucionarlo.
Ahí está el negocio. Coño, cómo se complica la gente. Aquí estos carajos agazapados esperando a que alguien pierda sus llaves y ellos te lo abren pagando un coñazo de plata.
Quien no gana dinero es porque no piensa. Solo tienes que pensar en problemas y solucionarlos.
Bien.
Todo esto anduve pensando hasta que decidí pasar por encima del portón del estacionamiento (te digo que no tenía las llaves) y…¡Bingo!
Un buen samaritano las encontró y las puso en un lugar para que pudiera verlas. (Se me habían caído cuando salí con el otro carro)
Suspiré y me dije: ya tengo email para hoy.
La moraleja de este email es clara.
Si quieres ganar dinero, arregla problemas. Eso lo primero.
Lo segundo haz tu mensaje más atractivo que el cerrajero de al lado para que te elijan a ti.
Este libro te enseña a eso:
Copywriting con dos bien puestas
Pd:. Si te quedaste hasta el final te doy una información que Amazon te dio sin consultarme pero «como el que da y quita…. ya sabes… Aquí lo tienes.