No sé si tú también lo sientes. Pasa a veces, que el mundo está en tu contra.
Para un día que duermes bien y te levantas con energía todo se te revela.
Se pierden tus llaves, se rompe una tubería, tu pareja se arrecha por alguna estupidez, los clientes tienen más ganas que nunca de preguntarte pendejadas y el banco te bloquea la tarjeta.
Y mientras los demás venden, avanzan y facturan, tus objetivos se tendrán que posponer. Otra vez.
No me jodas, con este panorama, ¿quién tiene tiempo para llamar, visitar, publicar en redes y escribir un email decente?
Para días como esos necesitas dos cosas:
La primera, dejar de llorar.
Mira si tienes pelo en la entrepierna, y si es que sí, deja de llorar e ignora todo lo que te distraiga de tu objetivo. Deja que griten y que te reclamen, ya se cansarán.
La segunda, busca recetas veloces.
Las recetas veloces son procedimientos que te permiten hacer en minutos algo para lo que otros necesitas horas.
El lunes te contaré una de esas fórmulas o recetas veloces.
Se llama pila de valor, y es una forma de crear emails, webs, presentaciones y discursos endiabladamente persuasivos en cuestión de minutos.
Publico el lunes.
Solo reciben quienes se registren antes del domingo. El resto, se lo pierden para siempre: