Placer indescriptible en rechazar.

Copywriting con dos bien puestas

Voy caminando por la calle y veo a uno de esos tipos de Atalaya/ Cristianos/ Organización «sin ánimo de lucro» con su carpetitas y sus gestos extraños para que la gente pare.

Mucha gente los evita.

Son como apestados.

Ellos están jugando al quemado o como se llame el juego que jugábamos de niños donde uno tenía que tocar la pared al otro lado de la cancha sin que te dieran un pelotazo.

Yo, sin embargo, quiero que me miren.

Quiero que me digan “Ey, ¿tienes un segundo?”

Quiero que me miren a los ojos.

Quiero que me toquen.

¿Por qué? – pensarás, oh mi querido feligrés.

Porque quiero rechazarlos.

Quiero decirles “NO”. Quiero ese placer de saber que ellos quieren algo de mí pero yo en mi magnificencia y soberbia se lo niego.

Los rechazo como el que tiene sed, pide agua y él inclemente no cede ante sus deseos.

Me siento un pequeño Dios tirano al rechazar.

Me siento una diva en mitad de la discoteca.

Es un placer extraño.

Lo que ocurre es que yo he estado al otro lado del mostrador.

Sé del inmenso placer de parar a alguien por la calle, decirle tres tonterías, sacarle una sonrisa, que ese sea el gancho del inicio de una conversación y acabar vendiéndole.

Sé que el que más placer puede sentir de los dos es el otro si sabe vender bien.

Hay placer en rechazar, pero el saber que alguien no quería algo, ilusionarlo y venderle…

…esa sensación sí que es única.

Aquí un libro que te enseña justo eso.

Cómo pasar del escepticismo al deseo de compra.

Copywriting con dos bien puestas.

Pd.: El viernes 19 de Julio a las 23:59, hora de Caracas, este libro se retira de la venta.

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