Robert Kiyosaki:
«No es casualidad que no haya educación financiera en la escuela. Es premeditado.
Al igual que antes de la Guerra Civil era ilegal educar a un esclavo, ahora no se nos permite aprender sobre el dinero en la escuela.»
Mira.
Hay personas que tienen un negocio, un Instagram, una web.
Quieren ganar dinero, quieren vivir libres, disfrutar, ayudar gente, hacer los que les salga del forro.
Quieren eso.
Todos sabemos que quieren eso.
Es normal.
Hay que trabajar duro, pero el premio es tan increíble… tanto… Cuando viajas, piensas en esas cosas.
En el esfuerzo y los premios y las derrotas.
Entonces algunas personas que tienen su negocio, hacen enorme esfuerzo, pero no son capaces de encajar las piezas.
No son capaces de comunicar bien su valor añadido.
Ni diseñar bien su estrategia.
Ni de sacar provecho a sus virtudes
Ni a sus defectos.
Los más pendejos piensan que hay que inventar algo.
O que su problema es el precio.
O la competencia.
O el gobierno.
Pero la mayoría están ahí fuera dando vueltas a su cabeza, pensando cómo llegar a la gente, cómo reventarla con su negocio.
Y le dan vueltas y vueltas y vueltas.
Tratando de descifrar el misterio.
Pasa, sabemos que pasa. ¿Verdad?
Se desvelan por la noche, lo hablan con su pareja, lo piensan mientras manejan, pero no hay forma, no arranca.
Y ahí vienen los miedos.
Ahí se pierde la confianza.
La débil confianza.
¿Valgo?
¿No valgo?
El fracaso, pensar que no eres nada para nadie, dar la vuelta de honor en un estadio vacío.
Es jodido, ¿eh?
Lo sé, he estado ahí.
He visto el cemento de la grada mientras caminaba solo dando vueltas en círculo.
Los débiles desprecian y se «burlan» de los que triunfan.
De los que tienen aquello que ellos querían.
Los nobles lo siguen intentando una y otra vez.
¿Qué es la vida sino una lucha de principio a fin?
La vida no es un sueldo, ni votar ineptos cada 6 años esperando que mejoren tu vida.
La vida es vender.
Vivir y vender es lo mismo.
Y los que hacen algo, simplemente, hacen algo.