4 consejos que le daré a mi hijo

Si no vives en un huevo kinder quizás te hayas enterado de la última ocurrencia de los scrolleros.

«Esforzarse no sirve de nada.»

La meritocracia es un invento fascista; es la suerte, los contactos, los enchufes, los padres.

¿Y esos padres cómo lo consiguieron? ¿Y esos contactos cómo llegaron?

Bueno, tampoco quiero provocarle una embolia a ningún scrollero.

Sin intentar convencerlos (es bueno que exista gente así), me preguntaba qué puedo enseñarle a mi hijo, para no que acabe siendo uno de esa especie, y esta es mi conclusión…

Las 4 lecciones que deseo que mi hijo no olvide jamás:

1- Mata más oportunidades el ego que la estupidez y la flojera juntas.

– Puedes triunfar siendo bruto y vago, pero es imposible conseguirlo cuando lo que buscas no es encontrar la solución sino confirmar tus creencias.

2- Elige bien y apuesta fuerte.

– El éxito en cualquier ámbito consiste en saber identificar las pocas cosas que vale la pena hacer y apostarlo todo a eso.

3- No asumas nada, no supongas nada.

– Ignora tus creencias y tus preferencias. Observa a los demás hasta que su cerebro sea el tuyo y no actúes hasta conseguirlo.

4- Conocer el mejor negocio del mundo.

– De este puedes conocer los detalles AQUÍ

Ahora, por sí no lo sabes… No tengo hijos. Ni planes de tenerlos. Al menos por ahora. Así que, en lugar de sentarme a esperar a que aparezca un heredero al que pasarle estos sabios consejos, he decidido compartirlos contigo. Bueno, casi todos.

El cuarto consejo si te lo voy a vender.

El mejor negocio del mundo, destripado.

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