En este mismo instante existe un tipo, tipa o pokemón, haciendo exactamente lo mismo que tú.
Tomando café, echando una cagada o retrasando el momento de enfrentrase a la realidad. Lo que sea que estás haciendo, es lo mismo.
Y pronto se pondrá delante del teclado y delante de la pantalla, y levantará el teléfono y enviará el mismo número de emails que enviarás tú.
Todo igual, menos una cosa.
Ese tipo, tipa o pokemón ganará hoy, 10, 100 o 1000 veces lo que tú.
Y lo único que hará diferente es pulsar otras teclas y decir otras palabras. El resto, todo igual. Solo eso; teclas pulsadas, palabras mencionadas.
¿Diferencia en las acciones? Uno por ciento.
¿Diferencia en los resultados? Diezmil por ciento.
¿Explicación? Lo que sabe y cómo lo utiliza.
Puedes darle todas las vueltas que quieras.
Que si contactos, que si familia, que si los enchufes. La suerte, la altura, el color, el cabello o lo que cuelga entre las piernas. Pero ambos sabemos la realidad:
Si ese tipo naciera en tu cuerpo y tú en el suyo la historia sería la misma, pero al revés.
Pero eso ya lo estás comprobando. Si estás leyendo este email y no te registraste ayer tu oportunidad ya ha pasado.
Y solo tenías que cambiar el uno porciento de tus acciones.
Te dejo otra oportunidad aunque la de hoy la perdiste para siempre…
El mejor negocio del mundo, destripando