Si esto te pone caliente, es normal.

«Lo vamos a dejar aquí.»

«¿A qué te refieres?»

«A que no vamos a seguir trabajando. No vuelvas a escribirnos y no vuelvas a llamarnos.»

«¿Me estás jodiendo?»

«Buenas tardes.»

«¿Pero qué te pasa?»

«Buenas tardes.»

«¿Pero quién te has creído que eres?»

«Me parece que no ha quedado claro. No vamos a trabajar juntos. Buenas-tardes.» Clic.

Cuando tuve esa conversación trabajaba con solo tres personas, mi cuenta estaba pelada y cada cliente significaba la vida o la muerte.

Al acabar esa llamada me volteo, todos estaban mirando:

«Si llama XXX le dicen que no podemos ayudarlo, y si insiste repitan. Las veces que haga falta. Sin gritos, sin arrecharse, sin una palabra más alta que otra. Pero sin vueltas.»

Aplausos. (en mi mente…)

Solo existe un motivo para tolerar a clientes irracionales:

Eres un cobarde y un acomplejado microfalista.

Pero no es tan fácil.

Hay muchas cosas a tener en cuenta y decisiones que tomar a la hora de manejar a clientes insatisfechos o a clientes problemáticos (que no es lo mismo).

Decisiones que marcan la diferencia entre construir un negocio fuerte que cada día atrae a clientes de mayor calidad, y ser un pusilánime que solo trabaja con los clientes que el resto desprecian.

El lunes lo explicaré todo.

La recibirán quienes se apunten antes del domingo, el resto se la perderán para siempre. Te apuntas ahí:

© Copyright 2024 – Todos los derechos reservados, Estimulante C.A.