La intolerancia te salvará

Descubrí hace poco la importancia de un buen abogado, uno inteligente, uno que realmente sabe lo que hace.

Víctor es mi primo y difícilmente lo podemos negar porque somos físicamente casi gemelos.

El otro día me llamó jodidísimo por haberle concedido una rebaja de 300 dólares a un cliente insoportable.

Necesitaba ese dinero. Salía jodido, pero lo necesitaba.

Bueno, eso pasa cuando tienes 21 años y a mí me pasó hasta hace poco que los coñazos me volvieron intolerante.

Pensando en eso me ha venido una frase a la cabeza:

«Cada uno se queda con lo que tolera.»

La oí hace tiempo y resume muy bien la vida.

Gustar y tolerar, dos cosas muy distinas.

Quizás no te guste un horario absurdo, pero si llevas años con él lo toleras a la perfección.

Toleras pasar una hora al día en una cola.

Toleras echar números de lo que puedes y no puedes.

Toleras clientes que te pidan rebaja. Subí precios porque no toleraba que clientes con Rolex y miles de dólares en aparatos de Apple me negociaran. ¿Y sabes que pasó? Que gente que nunca hubiera considerado trabajar conmigo me suplicaba que lo hiciera.

Misma publicidad, mismo producto, distinto precio.

No digo que limitarse a subir los precios funcione para todo el mundo (aunque sí para muchos más casos de los que pensarías), digo que apuntar más alto –y hay muchas formas de apuntar más alto– mejorará la vida de cualquiera que no sea un tolerante empedernido.

La tolerancia se huele, y entonces, por más que lo intentas, te llega más de lo mismo.

Si toleras a gente narcisistas tu vida se convierte en una película sadomasoquista.

Si toleras reuniones innecesarias o largas esperas, ahí seguirás.

O si toleras cobrar a 30 días.

Porque eso se huele. Apesta.

Así que no me digas que son tus circunstancias, que es tu negocio, que tu cliente es diferente.

Sé sincero, sé adulto. Di lo que es.

Que eres el campeón de la tolerancia.

En la lección del lunes explciaré el método que usé para entrar en empresas grandes cuando no me conocía nadie.

Cuando era un zopenco imberbe con cero experiencia.

Y no solo para entrar, para entrar con mis condiciones.

Te aseguro que por muy zopenco que seas, por muy mal que estés, estás mejor de lo que estaba yo.

Te apuntas aquí.

PD: solo reciben quienes entren antes del domingo a las 23:59, el resto se lo pierden para siempre.

PD 2: no funciona con tolerantes.

PD 3: Y sí te interesa esa lección necesitarás un buen abogado porque a los grandes se les aprieta en letra escrita y notariada.

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