He pasado la vida con ideas del tipo:
Quiero llegar a tal lugar
Quiero estar en tal sitio
Quiero conseguir tal posición
Quiero tener tanto dinero
Resultados como objetivo.
Y eso es de una mentalidad de pobre huevón.
Entiéndeme, menos de pobre que quien tiene por objetivo encontrar un «trabajo seguro», pero de pobre al fin.
Pensar como pensaba yo es pensar que en el fondo es cuestión de suerte. Te fijas un resultado, trabajas duro y cruzas los dedos para que las circunstancias te acompañen.
Ya no. Hace tiempo cambié.
Mis objetivos dejaron de ser resultados para ser acciones.
Deje de aspirar a llegar a lugares para aspirar a tomar acciones. Hacer ciertas cosas con cierta frecuencia y durante cierto tiempo, ese es mi objetivo. Tener la disciplina y la perseverancia para hacer algo el suficiente número de veces durante el suficiente tiempo.
Convertí el camino en el destino.
Ahora me da igual a donde me lleve, encuentro la satisfacción en recorrer el camino, si alguien me espera o no en la meta me dará igual.
¿Y sabes qué? Que el camino se hace bastante más fácil de recorrer cuando lo haces sin la preocupación de a dónde te llevará.
No tengo ni idea de dónde acabarás si harás lo que explicaré mañana suficientes veces durante suficiente tiempo, lo que te aseguro es que no te arrepentirás.
Ahí va todo lo que necesitas saber. No contesto dudas que ya estén explicadas ahí…
Mañana en la lección semanal te diré exactamente, cómo entrar en empresas grandes con tus condiciones, sin convertirte en un esclavo.
Lo que cuento es lo que hice yo. No lo que he leído, no lo que me han contado, no lo que he imaginado. Exactamente lo que hice cuando tenía 28 años, nada de experiencia y no me conocía nadie.
Este material lo ofreceré solo durante unas horas más. A las 23:59, hora de Caracas, la retiraré de la venta y todo el que no asistió se lo perderá.
Te apuntas aquí.