Ayer, hablando con un conocido que ha trabajado en el área de compras de varias empresas, me decía:
«Siempre que tocaba negociar precios les ofrecía menos. Cada vez menos, a ver si alguna vez alguno me lo peleaba. Pero coño, nunca me lo peleaban. Igual se quejaban, ¿sabes? Pero siempre aceptaban sin negociar. Sin darse cuenta que yo los necesitaba tanto o más a ellos que ellos a mí.»
Ja.
Jajaja.
Jajajajajajajajaja.
Ahora dime que cuando digo que es imposible no triunfar en esta vida, miento.
Jajajajajajajajajajajajajajaja.
Atiende:
Puedes estar seguro, seguro al 100%, de de que esos vendedores son los mismos que, cuando digo que no hay que arrodillarse ante los clientes, dicen que su caso es diferente.
Eso me hizo recordar la primera vez que intenté vender algo
Eran unos llaveros de madera. (ahora que lo pienso entiendo la cara de lastima que tenían las personas que conocieron mi «emprendimiento»)
Verga ese fue un momento jodido, volví con las rodillas mallugadas, luego de ese momento todo terminó de romperse, fue lo que se llama un punto de inflexión.
Me desvío, pero es importante que sepas que todos empezamos arrastrándonos un poco.
Lo que te quería decir es que hoy compartire una venta telefónica de varios miles.
Veremos todos los detalles que hay que analizar cuando habla un cliente potencial. Que significa cada expresión, cada frase, cada estratagema. Y aprenderemos a identificar cuándo tenemos suficientes motivos para abandonar la venta aunque esté en juego todo el dinero del mundo.
Te quiero.
Si no te apuntas te ayer te jodiste pero te lo quería decir para que la próxima no esperes a que la oportunidad pase.