Adultos con camisas de fútbol

¿Qué me dicen de los adultos que visten camisas de fútbol?

¿Qué carencia? ¿Qué trauma? ¿Qué tara?

¿Quién les ha fallado?

Es más, ¿qué me dicen de los adultos con camisas de fútbol con el nombre de otro a la espalda?

¿De dónde tanto complejo? ¿La necesidad de un hombre que los dirija?

El sufrir o celebrar la cantidad de pelotas que once hombres meten en una red con respecto a otros once hombres no me llama tanto la atención porque sé que proviene de expectativas de tamaño no alcanzadas, fantasías sexuales mantenidas en secreto durante demasiado tiempo y aspiraciones profesionales insatisfechas.

¿Y lo de novias con camisas de fútbol con el nombre de otro hombre?

Si me preguntas, la diferencia entre eso y ver desde un mueble cómo otro carajo se la trajina me parece indistinguible.

Oye, que si eso es lo que te gusta, the more power to you. Por mí no te preocupes, juzgo mucho pero disimulo mejor.

Espero que a partir de ahora huelas veintidós vergas orbitando tu cara cada vez que te provoque consultar los resultados de la jornada.

Y que te tatúes que la única persona que puede cambiar tu vida eres tú, y alguien con semejante poder merece que le des todo la atención del mundo.

El lunes explicaré las acciones exactas que debes tomar para convertirte en el protagonista de tu película.

El lunes publicaré una lección en la que he colaborado con un experto en posicionamiento en buscadores para que cuando alguien te busque en internet quiera comprar una camisa con tu nombre.

Ahí:

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