Algo muy pequeño con grandes repercusiones

No me funciona el wifi del calentador del agua.

Siento darte esta noticia así de sopetón. Ahora tengo que llegar a la casa y prender el calentador a mano, lo que me obliga a esperar, envenenarme con TikTok, mientras calienta. Como imaginarás estoy en un sinvivir.

Ten cuidado la próxima vez que digas que te va bien. Estoy hasta la coronilla de esa expresión.

Me va bien / Me va muy bien / Vivo bien.

¿Qué coño significa eso? ¿Cuánto ganas?

Maldita expresión para decir que no tienes ambición y que el 90% de las veces es un eufemismo de «Puedo sobrevivir sin cortar con tijera el tubo de pasta de dientes a final del mes.»

La próxima vez di un número. O si estás en lista de espera para una terapia de testosterona di que estás conforme. Así al menos el engaño será menor.

O déjate de ambigüedades y autocondescendencia y empieza a hablar en concreto y a compararte con la gente a la que le va millones de veces mejor. Y que eso te haga entrar en un pozo de misera que te obligue a levantarte por la mañana con ganas de patear culos.

¿O cómo te crees que se consiguen las cosas?

¿Con conformismo? ¿Con moderación? ¿Sitiéndose satisfecho?

No jodas ya con el me va bien. Qué flojera me dan dios mío.

El miércoles hablaré de algo muy pequeño para quien tiene la mente pequeña y enorme para quienes tras leer esto ardan en deseos de patear entrepiernas.

Explicaré el fundamento mismo del mejor negocio del mundo. La raíz de todo. El principio que hace que a unos les vaya bien en todo lo que hagan y a la mayoría mediocremente.

La lección la publicaré el miércoles y la recibirán únicamente quienes entren antes del martes a las 23:59. Te aconsejo que leas eso:

El mejor negocio del mundo, destripado.

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