Asesina a tus padres

Uy!! Que asunto tan poco navideño…

Es fuerte, lo sé. Pero si lo piensas bien, tiene más sentido del que parece.

A ver, no hablo de literal. No quiero que termines en el noticiero o en un thriller de Netflix.

Me refiero a cómo los ves.

A cómo, sin darte cuenta, sigues atrapado en la idea de que todo lo que dijeron, pensaron o hicieron es la verdad absoluta.

Y lo peor, que eso te impide avanzar.

Si con 30, 40 o más años sigues diciendo que «mi papá siempre tiene razón» o «mi mamá sabe lo que es mejor para mí», te tengo una noticia: NO ERES UN ADULTO

Eres un niño grande, con pelos en la entrepierna.

Un adulto de verdad se cuestiona. Se detiene a mirar y dice:

¿Esto que me enseñaron tiene sentido?

¿Podría hacerlo mejor?

¿Por qué acepté esta cagada sin rechistar?

Pero no te quedes ahí. Pregúntate algo más:

¿A quién idolatras?

Porque he visto de todo.

Hijos tomando consejos de padres que fracasaron. No por el fracaso, ojo, sino porque nunca corrigieron el rumbo.

Chicas escuchando consejos amorosos a madres que no pudieron tener una relación satisfactoria con su marido. ¿Quién te dice que no fue esa misma madre quien lo jodió todo?

Y quizá el peor de los casos: hijos aprendiendo de padres que tuvieron buenas rachas financieras, pero que no lograron retener ni un céntimo porque, en el fondo, no tenían ni puta idea de lo que hacían.

¿De verdad esas son las mierdas que quieres seguir?

Hasta que no te des tus propios coñazos y busques tus propias respuestas seguirás atrapado en lo que «te enseñaron».

Y, sí, lo sé. Cuesta.

Es incómodo.

Duele.

Te hace sentir culpable.

Te dirán coño e’madre y malagradecido.

Pero es necesario.

Y te voy a decir algo más: en las ventas, pasa igual.

Te vendieron un cuento. Que el cliente siempre tiene la razón. Que hay que «tratarlo bien» y tragarte tus ganas de mandarlo al carajo aunque sea un imbécil.

Mentira.

El cliente tiene razón si paga.

Si no paga, solo tiene opiniones.

Y tú no comes de opiniones, ¿verdad?

Por eso, antes de que acabe el año, haz esto:

Cuestiona lo que crees.

Revisa debajo de cada piedra del camino.

Destruye ideas viejas que no te sirven.

Construye algo mejor.

Porque hasta que no lo hagas, seguirás atrapado en lo que «te enseñaron».

Bueno que ya estoy hablando mucho.

Te quiero

Suscríbete para vernos más seguido el próximo año.

© Copyright 2024 – Todos los derechos reservados, Estimulante C.A.