Mira,
Hoy estaba en casa de mi madre, que tiene un pequeño negocio de pan.
Desayunaba tranquilo hasta que entró un tipo a preguntar el precio del pan francés.
—10 bolívares.
—¿Cada uno?
En mi cabeza: “No, genio, el camión entero”.
Luego preguntó la tasa del dólar.
Mi madre le dice: 60,14 bolívares.
—Eso no es así. Está en 58. Yo trabajo con eso.
Sacó pecho con tono grosero, como si lo que él creyera cambiara la realidad.
Saqué el teléfono, abrí la página del BCV y se la puse en la cara.
—Si trabajas con eso y manejas suficiente cantidad, revisa bien, porque seguro estás perdiendo dinero.
Silencio. Procesando si reconocer su error o hacer como que nunca pasó.
Optó por lo segundo. Típico.
Y como no le salió bien, intentó el Plan B:
—De todas formas, el país se hunde, la economía es un desastre, los sueldos no alcanzan…
Interrumpí.
—Nuestra vida no la controla nadie más que nosotros. Si no puedes cambiar algo, deja de llorar. ¿Vas a comprar el pan o no?
Y ahí, en vez de largarse con dignidad, sacó el comodín de siempre:
—Y tu niño, que vas a saber?. Tengo un negocio, una casa, un carro, soy profesor en la UCV…
Respiré hondo.
—Señor, si a usted le va mal no es por el dólar. Le va mal porque no sabe qué hacer cuando el entorno cambia. Y además, los profesores son los que menos saben y siempre están pelando bolas.
Boom.
Empezó a gritar, a indignarse, a exigirme respeto por sus canas.
Le pregunté qué hacía por aquí.
—Estoy en el CDI.
Sonreí.
—Así que usted depende de la salud pública, llora por los precios, quiere que suban los sueldos y que el Estado controle la economía… Señor, usted tiene a Chávez en el corazón así que mejor vaya a otro lugar.
Explosión.
Se montó en su carro y se fue echando pestes. No sé si terminó en un barranco. Pero si fue así, me declaro culpable.
Sé que no fue la respuesta mas empática pero no es bueno tener llorones cerca ni gente jodiendo mi desayuno
Aquí la lección:
En la vida (y en los negocios) puedes hacer dos cosas:
– Llorar porque las cosas no son como te gustaría.
– Adaptarte y ganar con la realidad que hay.
Yo elijo la segunda.
Porque cuando entiendes cómo manejar clientes difíciles, los conviertes en dinero.
Hoy envío la lección sobre cómo ganar dinero con clientes insatisfechos.
Si no quieres que un cliente te joda el desayuno y además aprender a ganar dinero con clientes de verdad, métete en la lección antes de las 5 PM.
Si no, sigue discutiendo por centavos.
Ganar dinero con los clientes insatisfechos