Autoridad.
La pierdes antes de empezar. A partir de ahí, todo lo demás, da igual. Piénsalo.
Da igual que copies este email y cada palabra que salga por mi boca o sí me llamas por mi nombre de pila o con diminutivo, si empiezas a hablar antes de haber afianzado tu autoridad. No importa lo que digas…
Imposible tomar en serio al nutricionista obeso que recomienda comer sano
O al deportista que fuma
Al defensor del Seniat que apenas paga impuestos
Al votante que vive del partido
Ni los consejos amorosos de la amiga fea de espanto
Y tampoco, atiende, compraré a quien no vende como churros cada maldito día.
Por eso el primer paso es tan importante, las primeras palabras. El disolver cualquier incoherencia entre el objetivo que persigues y el lugar de donde vienes.
Y eso exactamente es lo complicado de convencer al que cree conocer tus flaquezas.
Olvídate de ellos por un momento y aprende a crear una columna de autoridad.
Fabricar una indestructible posición de liderazgo que hará que tu cliente solo pueda asentir y avanzar con paso firme con cada palabra que salga por tu boca.
El mejor negocio del mundo, destripado.
Está semana del 5 al 10 de agosto.
Te muestro con un caso real y en pleno desarrollo cómo destruir barreras mentales para vender a los que hacen negocios de verdad.
Solo reciben quienes se apunten del 5 al 10 de agosto.
El resto se lo pierden para siempre.