Casi me quiebran en cámara (y por qué decidí dejar que pasara)

Esta semana grabamos un podcast en mi casa.

Fueron 60 minutos de conversación y, aunque hablamos de proyectos, de ingeniería, de academia, me pasó algo que no esperaba: casi me quiebran emocionalmente.

Sacaron un tema que jamás pensé que tocarían.

Un tema que nunca había hablado con nadie y que, sinceramente, no creía que me fuera a afectar tanto a estas alturas.

Pero ahí estaba yo, en silencio frente a la cámara, con la voz quebrada, dándome cuenta de que hay cosas que uno guarda como motor de su vida y que rara vez saca a mantenimiento.

Decidí que no editarán eso. Decidí dejar que fluyera.

Esta entrevista no habla de copy, ni de ventas, ni de estrategias. Pero creo que puede dejar algunas lecciones o, como mínimo, hurgar en mi vida de una forma que nunca antes había permitido.

He decidido desclasificar muchos secretos en esta charla. Lo hago para quitarle poder a los que creen que me conocen solo por lo que ven por fuera.

Ahora que esos «secretos» son públicos, pierden su fuerza. Ahora hay otros secretos, nuevos y más profundos, que solo conocerán los más cercanos.

Hablé de las 8 horas diarias de autobús para estudiar algo que no era mi sueño, de la computadora que desarmé a los 5 años bajo la mirada de mi abuela y de cómo cada fracaso me trajo a donde estoy hoy.

No busco fama, ni ser importante. Solo busco hacer de algo que parecía pequeño e insignificante —como este reto personal en el que estoy metido ahora— algo que sea, al menos, memorable para unos pocos.

Esta será la primera entrevista que podrán ver de mí de forma totalmente gratuita.

Si quieres ser el primero en verla en cuanto se haga pública y descubrir qué fue eso que casi me hace derrumbar en cámara, suscríbete aquí:

Nos vemos dentro…

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