Seguramente hayas visto ese capítulo en el que Homero come un pez envenenado y le diagnostican 24 horas de vida.
El pobre hombre hace una lista de todo lo que quiere hacer antes de morir y mientras pasa el día tiene que ir borrando elementos de la lista porque no le da tiempo.
Esa es tu vida.
Siento el coñazo, superémoslo y continuemos.
Quieres hacer muchas cosas, haces la mitad, no dan el resultado que esperas y vuelves a empezar.
Los años pasan, un día ves un tiktok que dice que el fundador del Kentucky Fried Chicken triunfó a los 67 y se te pasa un rato.
Y yo te digo, muy bien, pero ¿para qué quieres triunfar a los 67? Si no vas a triunfar mientras se te pone dura.
¿para qué triunfar?
Entiéndome, dura o dure, que nadie se sienta excluido por favor.
Entonces.
En la lección que te voy a dar es un repartidor de coñazos. Una corneta que grita «Dale, dale, dale» y «Vamos, vamos, vamos» todo el tiempo.
Un sargento que empujar a los clientes todo el tiempo y los obliga a actuar.
Que el que no quiera ir a tu ritmo se baje del carro llorando y diciendo que eres un agresivo y esas cosas que dice la gente cobarde.
Y que los que van a hacerte la vida más fácil te acompañen, y no solo te acompañen, sino que lo hagan con una sonrisa porque están jugando al mismo juego que tú, al juego de ganar hoy en lugar de mañana.
Si quieres recibir la lección en la que explico todo eso, se hace en el enlace: