Dos preguntas que deberías hacerte

Cada vez que dudes si hacer algo, o qué hacer de entre varias opciones, hazte una pregunta:

¿Qué haría si fuera valiente?

¿Qué haría mi yo, de una realidad paralela, si fuera un echao pa´lante, alguien que no se caga ante nadie, uno de esos carajos con una sonrisa magnética que agarra al toro por los cuernos y se echa lo que sea a los hombros?

¿Qué haría si fuera valiente?

Hazte esa pregunta varias veces al día y en muy poco tiempo ya no tendrás que hacértela más porque te habrás hecho adicto a hacer un uso normal de tus gonadas.

Y completa con una segunda pregunta:

¿Cómo actuaría si tuviera el éxito garantizado?

Si tuviera la absoluta convicción de que voy a conseguir en mi vida aquello que me produce sueños húmedos, ¿cómo condicionaría mi decisión ahora?

¿Cómo actuaría si tuviera el éxito garantizado?

¿Qué haría si fuera valiente?

¿Cómo actuaría si tuviera el éxito garantizado?

¿Qué harás? ¿Cómo actuarás?

No tienes por qué decidir ahora, puedes posponer, puedes esperar. Obviamente así funcionan los valientes.

© Copyright 2024 – Todos los derechos reservados, Estimulante C.A.