Duplicar Ventas Con Un Estudio De Tatuaje

Esta es una buena historia.

Y te gusten o no los tatuajes seguro sacas alguna conclusión que te sirva.

Mira a ver.

Hace un par de semanas me encontré con un amigo de mi prima que es muy conversador hacía tiempo que no sabía de él.

Bien.

Este amigo tiene un estudio de tatuajes y cuando le pregunté por el negocio recordamos sus comienzos. Fueron duros, lo cual es lógico.

En eso estamos todos de acuerdo.

El estudio estaba muy bien montado, pero a nadie le debe extrañar que los comienzos sean muy duros. Normal.

Los comienzos son duros. Y punto.

Pero si a todo comienzo duro le añadimos no tener claro a quién le estamos vendido, la cosa se complica aún más. Y eso pasa muchísimo.

Este amigo estaba dirigiendo todos sus esfuerzos de captación en la gente joven.

Así que perdía mucho tiempo en Instagram y se dirigía a esos, a los veinteañeros.

¿Su razón?

Sencillo, estaba convencido de que la gente joven asociaba el tatuaje con algo rebelde y a la moda y que ahí estaba todo su público.

Pero un día leyó que Venezuela esta entre los 20 países con más tatuados del mundo por persona.

Y que la mayoría de los nuevos tatuados tiene entre 30 y 49 años.

Se quedó loco con el dato, y yo cuando me lo contó, también.

Resulta que los que rondan los 50 quieren morir como un Rolling Stone.

(esto en sí, es una lección de ventas)

¿Qué hizo?

Teniendo en cuenta que todos los estudios de la competencia estaban cometiendo el mismo error…

presentar el tatuaje como un arma de rebelión y moda de la juventud cuando en realidad es un arma para que la gente que no es tan joven se sienta joven, cambió todos sus mensajes publicitarios y apuntó al cuarentón que quiere tener 20 años.

Al cuarentón que no quiere envejecer.

Al cuarentón que cuando tenía 20 años se rascaba en la noche y a la mañana siguiente se iba a la playa a hacer un sancocho, pero si ahora se rasca tiene 15 días de ratón, pero lo quiere compensar al mirarse el antebrazo tatuado.

¿Triste? ¿Divertido? Ni lo sé ni me importa, es emoción pura. Y me encanta. Es ahí, en las emociones, donde está la venta.

No está en el precio. Ni en la garantía. Ni en ningún otro sitio. Está en la emoción.

A partir de ahí y en pocos meses llenó su agenda y desde entonces no hay un solo día que no tenga trabajo.

Está ganando mucho dinero.

Todo esto sucedió simplemente por averiguar de verdad quién es su cliente ideal.

Tengo claro, por lo que veo a diario, que ese es el principal problema que tienen muchos negocios. Creen que conocen a su cliente ideal pero no lo hacen.

Bien.

Para saber quién es tu cliente y escribirle de tal manera que piense, “tengo que trabajar con esta gente”, mira aquí: AQUÍ..

© Copyright 2024 – Todos los derechos reservados, Estimulante C.A.