La gente empieza su mensaje de venta con razonamientos racionales. Piensan:
«Si cuesta 5 y vale 10, imposible que no se tire a mis brazos.»
Pasa como con los consejos de tus padres, que suenan lógicos pero no tienen el más mínimo sentido.
A la naturaleza humana no le importa la lógica. La naturaleza no te debe nada. La naturaleza no le importa una mierda que tú la entiedas o la dejes de entender.
Por eso, si no quieres ser un huevón que pasa el día llorando acerca de cómo debería ser el mundo, empieza con un mensaje emocional. Me da igual que vendas tornillos, seas contador o abogado, algo de emoción tienes que encontrar.
Y dale duro. Martilla la emoción. Un día, otro, otro.
Y cuando la emoción esté macerada, entonces sí, salta a la razón. Porque la gente necesita razones con las que justificar sus irracionales decisiones humanas.
Pero que te quede claro: primero nos enamoramos, luego sacamos las cuentas. Yo qué te voy a contar.
El lunes te diré cómo hice para subir mis tarifas un 20% a la vez que aumenté el número de ventas. Alguien me contó esto hace meses, lo probé y funcionó tal y como me había dicho.
Pero pongamos que exagero, que no subes un 20% tus beneficios. Supongamos que es un 15%. Volvamonos locos, digamos que es un 10% y que no aumentas tus ventas.
10% más de, repito, BENEFICIOS.
Un año de todos los productos que he sacado son 1.584 $.
Si el año pasado ganaste u obtuviste beneficios iguales o superiores a 15.840 $, solo esta lección pagará un año de lecciones.
Eso si exagero. Si estoy en lo cierto –y lo estoy–, serán al menos CIEN años, porque lo que contaré te ayudará a ganar más cada maldito día de tu vida.
Te apuntas allí abajo:
PD: Hoy estaré en el «máximo» evento de IA en Venezuela y ojalá no me hagan aplaudir y bailar… Mañana te cuento mi opinión.
Te apuntas allí abajo: