El secreto del ritmo (y te lo quiero compartir)

Mira

Te voy a contar algo importante, pero quiero que lo sientas. Que lo vivas mientras lo lees.

Hace poco estuve en Canaima. Un lugar que te hace sentir pequeño. Muy pequeño. Miraba esos tepuyes gigantes, las cascadas cayendo con una fuerza arrecha, y pensaba: “Coño, qué pequeño soy. Y, aún así, todo encaja en su lugar”. Y ahí, mientras el sonido del agua era lo único que se escuchaba, se me ocurrió: ¿Cómo explico lo que hago cuando escribo?

Porque una cosa es escribir. Poner palabras una detrás de otra, como en un tren. Chucu-chucu, chucu-chucu… Una cagada. Y otra muy distinta es escribir para que el lector no solo lea, sino que se quede enganchado. Como cuando escuchas una canción pegadiza y no puedes dejar de tararearla. ¿Lo has sentido?

La clave está en el ritmo.

Déjame mostrarte. Primero, así es como no deberías escribir:

«Esta frase tiene cinco palabras. Aquí hay otras cinco palabras. Es fácil escribir así. Claro y directo. Pero muchas frases iguales aburren. Todo suena igual. Nada cambia. El lector se aburre. Se desconecta.»

¿Lo notas? Te va enfriándo. Todo igual. Sin vida. Sin sorpresa. Como si estuvieras andando por una calle interminable, donde todo se ve igual.

Ahora fíjate en esto:

Varío el ritmo. Primero, te lanzo una frase corta. Rápida. Después, te doy una un poco más larga para que respires. Empieza a sonar bien, ¿verdad? A medida que sigues leyendo, el ritmo se ajusta. Se mueve. Te lleva, sin que te des cuenta. Y, justo cuando te has acomodado, te meto una frase larga. Larga como un crescendo, que sube, crece, y antes de que puedas procesarlo, ¡boom!, te engancha. Es imposible dejar de leer.

Eso es el ritmo. Y lo que logras cuando lo dominas es que la gente no solo lea, sino que sienta lo que estás diciendo. Se mete en el texto. Se engancha. No se aburre, porque cada frase es como una pieza de música que varía y sorprende.

Esto lo descubrí en Canaima. Y cuando volví, empecé a darle forma. Me di cuenta de que lo que estoy preparando va mucho más allá de la teoría. Va a ser una herramienta, una especie de Biblia para quienes quieran que sus palabras sean poderosas. Que no solo se lean, sino que se sientan, se recuerden, y se queden dando vueltas en la cabeza del lector como una canción.

Y créeme, lo que viene no es para cualquiera. Es para los que de verdad quieren dominar esto. Porque una vez que entiendas el ritmo, lo cambiarás todo: tus emails, tus ventas, tus conversaciones.

Así que, si sientes que esto es contigo, mantente atento. Lo mejor está por venir.

Cambio y fuera…

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