Este lunes sí…

Sé que pasaste todo el lunes mirando la bandeja de entrada, mordiéndote las uñas y esperando mi correo con la lección que pagaste.

Te prometí el domingo que te explicaría qué hace la gente «de éxito» para creer en sí misma, tener ambición y no temblar ante el fracaso. Tenía la lección perfecta.

Pero el lunes no te escribí. Y me importó bastante poco tu impaciencia.

El lunes se cerró una puerta que llevaba abierta 16 años. Exactamente la mitad de mi vida. Algo que estuvo ahí desde que yo tenía 15 años y que conectaba directamente con el adulto que soy hoy a los 31, simplemente se acabó.

Sin previo aviso.

Cuando pasa algo así, la mayoría corre a buscar excusas, ponerse místico o lloriquear por la mala suerte. Pero la realidad no es tan dramática ni tan infantil.

Lo que pasó el lunes fue una mezcla matemática de tres cosas:

La naturaleza: Las cosas cumplen su ciclo. Las leyes del mundo no piden tu opinión ni revisan tu agenda.

El azar: La coincidencia exacta y la variable impredecible que no controlas por más mapas mentales que dibujes.

Mi responsabilidad: Las decisiones que tomé, las que no, y cómo elegí estar presente hasta el último segundo.

En el correo del domingo te decía que perder, joderte o equivocarte no es una posibilidad, sino una garantía. Que tu primer negocio, tu primera relación o tus primeros intentos no son para ganar, sino para aprender.

Lo que no te dije es que la realidad no te pide permiso para cobrarte esa lección.

A casi todo el mundo le aterra esa combinación de naturaleza, azar y responsabilidad. Preferimos la ilusión de control absoluto o el papel cómodo de víctima desafortunada.

Pocos se paran a mirar la jugada completa y asumir lo que toca.

Cerrar esa etapa de 16 años dolió. Pero me sentí afortunado por estar atento. Porque cuando estás despierto te das cuenta de que hay cosas, momentos y seres que guardan parte de tu propia información. Tu historia, tu carácter, tu forma de ver el mundo.

Y cuando la puerta se cierra, esa información no se borra. Se queda contigo. Se convierte en criterio.

Precisamente eso le faltaba a la lección que no te envié.

Si quieres aprender a usar la realidad a tu favor —incluso cuando viene de frente—, quédate que te la mando el lunes.

Y en caso de que no te apuntaras la semana pasada, todavía hay chance hasta el domingo a las 23:59

Te apuntas aquí…

© Copyright 2024 – Todos los derechos reservados, Estimulante C.A.