Una cosa que me han comentado bastantes personas es que tienen mala suerte. Que no tienen buenos contactos, que su círculo no los ayuda.
Que sus padres son empleados públicos…
Que su pareja no los apoya…
Que sus amigos no tienen ambición…
Vamos a ver, que yo me entere…
¿Tengo yo la culpa de que escuches a los huevones de tus padres?
¿Quién ha elegido a tu pareja y decide cada día seguir con ella?
¿Quién te manda pasar el día whasapeando con tus amigos los huevones? ¿Maduro?
Si la mediocridad te reconforta te juntarás con gente que te ancla a la mediocridad.
Si la monotonía y la precibilidad te causa hernias de riñón, y lo que te la pone dura y palpitante es la gente que te reta, tu cuerpo buscará a esa gente.
No sé si es duro, pero es cierto. Cada uno tiene los contactos que merece.
La gente que te reta, la gente que te empuja y la gente que te transmite la flora bacteriana de los campeones hay que buscarla.
No te tropiezas con ella por la calle.
Salir, mover el culo, ir a donde no has estado antes y presentarte a quien allí te encuentres.
Exactamente eso he hecho yo toda la vida hasta sin saberlo y me ha llevado a lugares y a estar con personas que ni yo mismo me cría en su momento
Recientemente viajé a Canaima para conocer a algunas de las personas más influyentes que jamás he conocido.
El próximo año, y en los que le siguen, te voy a contar todo lo que aprendí de ellas y de otras.
Y pondré todo mi esfuerzo para inocularte el virus del culo inquieto para que pronto estés haciendo lo mismo.
Mientras tanto…
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