El lunes publico una lección sobre cómo construir una cascada de ventas.
Cierras la primera y, antes de que acabe la transacción, ya tienes la segunda en camino. Y la tercera. Y la cuarta.
Si crees que esto solo funciona con productos recurrentes, no. Ahora tendrás un negocio que factura en serie.
Te enseñaré cómo lo hacen los que baten el cacao.
Hace unos meses fui a Canaima.
¿Turismo?
Sí, algo. Pero la atracción principal no fue el Salto Ángel, sino dos cenas en un Lounge donde se reunieron unos cuantos que saben vender.
No recuerdo mucho de lo que contaron. Pero podría escribir tres libros destripando sus procesos.
Este lunes te contaré una buena porción de lo que aprendí.
Si te apuntas antes del domingo a las 23:59, la recibirás.
Si dudas de si vale la pena, mi consejo es que no entres. Está claro que no la mereces.
Aquí.
Hay dos tipos de familias:
Las que dicen que los ricos te roban, que los empresarios explotan y que la vida es una batalla entre pobres y millonarios.
Y las que enseñan que el dinero es una consecuencia y que, si quieres algo, hay que ir a buscarlo.
El hardware es el mismo en ambos casos: dos piernas, dos brazos, un cerebro.
El software, no.
Unos tienen instalada una suite de productividad.
Otros, un virus.
Los del virus que lean esto ya están pensando en cien razones por las que este email es una pendejada.
Lo bueno es que ese virus tiene un antivirus.
Lo mejor, que casi nadie se lo instalará.
Apúntate aquí
PD.: Ya faltan pocos días para abrir TRIBU. Así que si te apuntas a cualquier lección, tendrás disponible la historia completa de cómo unas vacaciones, una conversación y las palabras correctas se convierten en un negocio físico.