La peor película de la historia

En 1997 se estrenó la película «Guerra de Troya», película que contó con un presupuesto de 15 millones de dólares para su realización.

Una vez terminada se proyectó en dos cines, vendió 309 dólares y Warner Brothers la retiró.

¿Por qué? ¿Por qué no proyectarla en más cines e intentar recuperar al menos parte de la inversión? La película ya estaba hecha, ¿qué más daba?

La razón es fácil

Dinero antes que ego.

¿Sabes que es lo más caro en una película?

La publicidad.

A algún directivo de Warner la película pareció una mierda y prefirió tirar a la basura 15 millones que, intentando salvarla, acabar tirando 30 o 40.

Costo de 15 millones a la cuenta de pérdidas y ganancias y a otra cosa.

No sé lo que hubieras hecho tú pero te puedo decir lo que hubieran hecho la mayoría de emprendedores y vendedores.

– Publicarlo en redes sociales

– Sorprenderse tras no tener ningún alcance

– Escribirle a sus amigos para que les den like

– Sorprenderse tras no vender más

– Decir que el algoritmo les tiene manía

– Redoblar sus esuferzos en promocionarla

Continuar con la misma estrategia hasta arruinarse y entonces decir que en Venezuela nadie ve películas

Lo veo cada día. En marketing, en redes, en la vida. Vendedores y marketeros intentando darle vida a productos muertos y propuestas moribundas…

En lugar de aceptar la derrota y cambiar.

Ego antes que dinero.

Si lo que cuentas no llega a cada rincón del mundo, que no te quepa la menor duda: el problema está, única y exclusivamente, en lo que cuentas.

El lunes analizaré el caso real del email de una persona conocida que me pidió su ayuda.

Lo leeré, lo despiezaré y lo reordenaré. Lo coseré de tal forma que una historia insipida se convierta en un hit.

Y sí te importa el dinero, trasladarás lo aprendido a tus emails, a tus propuestas y a tus mensajes en redes.

Y entonces, el algoritmo dejará de odiarte y los clientes te parecerán inteligentísimos.

Te quiero.

Te apuntas ahí:

    © Copyright 2024 – Todos los derechos reservados, Estimulante C.A.