Hoy es domingo y no voy a pensar mucho en qué escribir, así que te cuento algo que vi en un documental del que no recuerdo el nombre por estar casi dormido.
Esto que te voy a contar es de 1830, pero explica perfectamente uno de los problemas más grandes del ser humano.
Si eres uno de ellos, esto te va a gustar.
Vamos con la historia.
Por el siglo XVI aparece como señal de poder una prenda que acabaría siendo el espejo de nuestros propios límites.
Lo llamaron «Corsé» y tenía como única función subir las tetas.
Ya sabes esa típica foto de la burguesa francesa de turno con las tetas por bufanda.
Peeeeeeero, no fue hasta 1830 que se añadió un propósito a esa prenda.
Ya no era solo «subir las tetas» sino que también era reducir la cintura. Al parecer se puso de moda la gordofobia y estaba prohibido mostrar cintura públicamente.
Fue así como nació el «Corsé» en forma de reloj de arena.
Pocos años después los médicos, y cualquier persona que tuviera un par de neuronas conectadas, empezaron a darse cuenta de que llevar esa cárcel corporal estaba causando problemas (muy serios) de salud en las mujeres.
Te cuento unos pocos.
Problemas respiratorios como hiperventilación, alteraciones digestivas, desplazamiento de órganos, deformación muscular y desviación de la columna vertebral…
Ah! Y abortos y problemas de fertilidad.
¿Te crees que eso hizo que se quitara la moda?
Obvioooooo, que no.
Las mujeres tenían cada vez más problemas. Dolor, incomodidad, sufrimiento…pero lo que toca es lo que toca. Y a todas calladas.
Cuentan que unas pocas mujeres se atrevieron a desafiar a las normas y decidieron dejar de ponerse el corsé.
Obviamente eran tratadas como si fueran poco menos que unas ratas callejeras. Repudiadas y señaladas por toda la sociedad.
Pero te voy a decir dos cosas (saca papel y lápiz, que viene la reflexión)
1. La mayoría de personas que repudiaban y señalaban a las mujeres sin corsé eran otras mujeres. Mujeres que sí lo llevaban. ¿Por qué sería…?
2. Al principio de dejar de llevar el corsé, estas mujeres tuvieron que aguantar un tiempo hasta que todo «volvió a su lugar».
Este detalle de la moda refleja perfectamente la cultura del ser humano.
Hoy en día también vivimos en una vida «encorsetada» y muy limitada por lo que hemos creído que debemos hacer.
Quitarse el corsé asusta, porque serás señalado y durante un tiempo tus órganos te chillarán al oído exigiéndote eso que los aguantaba. Pero si te atreves a hacerlo y aguantas el tiempo suficiente…todo volverá a su lugar.
Y eso amigo mío…te permite respirar, confiar y vivir desde otro lugar.
Suéltalo…respira…confía…¿Te atreves?
PD: ¿Alguna vez te has parado a pensar que cuando estabas en el vientre de tu mamá…estabas «buceando»?