La trampa de los “buenitos”

La trampa de los buenitos

Ya jugué al sádico con ustedes.

Metí a cientos en un experimento. Y el resultado fue tan predecible como deprimente.

Cooperar siempre
Traicionar siempre
Tit-for-Tat (Ojo por Ojo)
15 1015

Curvas: Cooperar siempre se hunde, Traicionar siempre se desgasta, Ojo por ojo resiste.

Lo interesante no son los números. Lo interesante es la metáfora:

— Los “buenitos” empezaron felices, compartiendo todo. En la ronda 3 ya eran carnada.

— Los “malotes” arrancaron ganando, pero como ratas de cloaca. Pronto nadie quiso jugar con ellos.

— Los que sabían responder golpe por golpe, esos llegaron lejos.

¿La lección?

No es “hay que cooperar siempre” ni tampoco “sé un cabrón despiadado”.

El que no sabe devolver el golpe está condenado.

En el instante en que te aguantas una traición sin responder… ya no es un juego equilibrado. Es un contrato tácito donde tú aceptas ser el que pierde siempre.

El mundo funciona igual:

El cliente que pide un descuento y se lo das, ya te ganó.

El socio que se retrasa y no le dices nada, ya entendió que puede seguir haciéndolo.

La pareja que cruza un límite y tú te callas, ya sabe que tu silencio es luz verde.

No hay negociación sin el riesgo de un contraataque.

No hay respeto sin la amenaza real de que vas a responder.

Esto no se trata de ser bueno o malo. La clave es ser claro: si me das, te doy; si me jodes, te jodo.

El juego infinito lo ganan los que no se les “agua el ojo” a la primera traición. Porque en ese segundo, ya estás condenado a perder las 14 rondas que siguen.

Y en la vida real, no son 15 rondas. Son rondas infinitas. Hata el fin de tus días.

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