Muchos parecen preocupados por no entrar en el club de los «millonarios». Como si ahora fuéramos a colegios distintos o nuestras mamás no nos dejaran jugar juntos o algo así.
No seas pendejo, por favor.
Si has hecho algo para vivir mejor, algo, algo de verdad, has asumido riesgos o te has atrevido a hacer algo que casi nadie hace, te has obsesionado por algo hasta dominarlo y con eso lo has conseguido un poquito, y con lo que te ha sobrado has hecho un poquito más fácil la vida de otro, ya está. El resto es de regalo.
Y tienes toda mi admiración, te quiero a mi lado y si pudiera te clonaría.
Todo lo que ganes, económicamente o en otro sentido, a partir de ahí, es un extra.
Ya puedes y debes ir a todos los sitios con la cabeza alta y el pecho hinchado.
Y parar un poquito cada día, todos los días, mirar a tu alrededor un rato y disfrutar de algo que no tenga nada que ver con luchar. Un abrazo, un beso, un rato a solas pensando en nada.
Quizás este mensaje te suene un poco cursi, pero si no haces esto que te digo hoy, todo lo demás que llevo 923 días contandote no importará ni servirá de nada.
Pelea, gana, con los frutos ayuda a alguien que pasé por allí, sonríe, respira. Y si todo se va a la mierda mañana ya da igual, porque nadie puede reprocharte nada.
Has hecho lo que tenías que hacer, que es algo que muy pocos hacen.
Te quiero.
El lunes publicaré una lección. Lee los últimos emails…
Te apuntas aquí…
Bueno, si quieres entrar sin saber que hay…