Todos vivimos igual.
Buscando la estrategia que nos dé el mejor resultado.
Yo mismo he sido el coño e’madre que pisa cabezas.
Y también el huevón al que se la pisan.
Nada heroico. Nada dramático.
Solo instinto y palos de ciego.
El problema es ese.
Jugamos como si fueran partidas sueltas.
Cuando en realidad esto es un juego que se repite a diario.
– Un cliente hoy, otro mañana.
– Una pareja hoy, otra discusión mañana.
– Una oportunidad hoy, otra caída mañana.
Partidas infinitas.
Hasta que se nos acaba la vida.
El truco no está en ser siempre bueno ni siempre malo.
Eso es para ingenuos y para idiotas.
El truco está en tener un modus operandi repetible.
Una estrategia clara.
Algo que puedas aplicar una y otra vez sin depender de la suerte.
Un tipo llamado Robert Axelrod montó un torneo para descubrir cuál era esa estrategia.
Y lo que ganó fue tan simple que casi parece un chiste.
Pero funciona.
En ventas, en negocios, en amor, en todo.
De eso voy a hablar este mes.
De cómo dejar de ser el huevón ocasional o el cabrón improvisado…
y jugar con cabeza el juego de rondas infinitas.
Octubre va a ser raro.
Pero, si lo entiendes, puede ser el mes más útil del año.