Palabras que no volverás a usar a partir de ahora

Crees que llegaron a este mundo por concepción divina.

Calleron de pie y ya lo tenían. Qué coño lo tenían, lo son. Son el éxito, no lo obtienen, está inscrito en su ADN.

Su cara aparece en el diccionario junto a la definición de triunfo.

Empezaron enseñando porque no necesitaron aprender. Sus uñas están limpias y no tienen cicatrices. Nunca erraron ni caminaron al borde del precipicio.

La vida tenía un plan para ellos y se reveló ante sus ojos gracias a su infinita inteligencia.

Pasado inmaculado. Bondad químicamente pura. Hay que ver qué bien hablan, qué bellos son y cómo visten.

Son los elegidos, han nacido para guiarnos al resto y eso se nota.

Cuando los demás acabamos el ensayo ellos llegan y dan la mejor función de la vida.

Es humano. Distorsionar el camino de los ganadores. No ser capaz de visualizar al ganador rascandose la entrepierna reel tras reel, dejándose llevar por sus instintos más primitivos o fracasando mil veces.

Sin embargo, créeme. Eso es lo único que hay.

Anota esto que le escuché a un entrenador de deportistas de élite:

Todos los movimientos de un deportista profesional son aprendidos. Todos.

La diferencia no está en la cantidad de talento innato, eso no existe. La diferencia está en la velocidad de adquisición.

Quien tiene excusas tardará más que quien tiene razones.

El lunes hablaré de eso y de lo que he visto estas semanas.

Daré un listado concreto de palabras y acciones que aniquilan el atractivo de quien las emplea.

Que te hacen sentir, cuando los oyes o los lees, que a esa persona no le va bien, que no sabe de lo que habla ni cree en lo que hace, que tiembla, que es su primera vez.

Y explicaré por qué es así. Porque cada una de esas palabras y acciones provoca eso. Y lo entenderás, y podrás poner con palabras algo que llevabas mucho tiempo sitiendo. Y lo más importante, no volverás a hacerlo.

Solo si te apuntas antes del domingo a las 23:59

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