Por eso no vendo pantaletas (ni las regalo más)

Yo tengo buena memoria.

Pero selectiva.

Recuerdo fechas.

Recuerdo promesas.

Recuerdo lo que me conviene recordar.

Pero no recuerdo nombres de gente que no me interesa.

No recuerdo tareas que no me benefician.

Y no recuerdo contraseñas.

Pero hay algo que no se me borra:

Los olores.

Los buenos, los malos…

Y esos raros que te hacen dudar si estás enamorado o necesitas un detector de gases.

En una etapa de mi vida, hubo una persona que tenía un olor muy particular.

Raro.

Tirando a feo.

Pero en ese momento… me gustaba (por decir lo menos)

Quizás era amor.

O al menos, eso que uno cree cuando está medio bobo.

Años después, en un encuentro fugaz con otra persona, el mismo olor.

Y ahí me di cuenta:

No era magia.

No era destino.

Era poliéster.

Leí la etiqueta de una pantaleta que encontré por ahí (no entremos en detalles)… 95% poliester, 5% elastano. 0% algodón.

Ese olor no era de ella.

Era de una guerra bacteriana que se libraba en condiciones tropicales.

Y ojo, normalmente yo no soy de hacer sentir mal ni avergonzar a personas que me importan.

Con la primera persona no dije nada.

Y llegó un momento en que incluso me gustaba ese olor.

Pero esta vez fue diferente.

No sentí nada.

Solo vi un problema.

Y quise solucionarlo.

Vi un hecho. Y actué sin pensar.

Así que, como alma caritativa, me lancé una cruzada:

le regalé un pack de pantaletas 100% algodón para que la zona respirara.

Resultado:

una ofensa nivel nacional.

Insultos.

Miradas de odio.

Y un pack de pantaletas sin usar guardadas como recuerdo.

¿Y qué coño tiene esto que ver con el copywriting o con vender?

TODO.

Tú crees que estás haciendo un favor. Que con lo que vendes, el otro debería darte las gracias.

Pero no. Te escupen. Porque no sabes decirlo.

Si lo haces sin el tacto necesario, sin ponerte en la piel del otro, sin las palabras correctas…

te mandan al carajo.

Este lunes voy a contarte una historia real:

un cliente mío que ODIO uno de mis materiales. Y me lo hizo saber con todo su desprecio.

Te voy a mostrar lo que me dijo.

Y lo que yo le respondí.

Y por qué cada palabra que usé es importante.

Si las copias tal cual, pueden ayudarte a atraer clientes que te respeten, que te paguen, y que te ayuden a crecer.

Porque cuando aprendes a decir las cosas con claridad, con seguridad, y sin pedir disculpas por existir…

Hasta una pantaleta puede ser el inicio de una venta.

Te apuntas aquí…

© Copyright 2024 – Todos los derechos reservados, Estimulante C.A.