Aquí te dejo un email que escribi hace un año y que recordé porque estoy por subirme a un avión despues de despedirme de una de sus protagonistas.
Bueno no solo por eso.
Tambien creo que tiene una buena lección de venta y vida.
Aquí te lo dejo…
Mi pequeña prima Sofía hace poco cumplió 7 años.
Ya empieza a tener su pequeña vida social. Así que ya organiza su cumpleaños y reparte las invitaciones.
Sin embargo, uno de los pequeños invitados no quiere ir. Se niega. La rechaza. No quiere ser su amigo.
La mamá del niño se inventó una excusa y dijo que no podía ir por ser fin de semana.
Claro, los niños suelen celebrar sus cumpleaños los lunes a las 03:00h de la madrugada en una discoteca ilegal.
Mi prima se molestó con la mamá del niño.
El niño cuando Sofía le fue a dar la invitación no la quiso ni tomar.
¿Qué se puede hacer? Me pregunta mi prima.
Coño, que voy a saber yo
Pienso
Pienso
Le digo, aprovecha el rechazo para darle una lección a tu hija. Una lección importante.
A Sofía no la rechaza solo ese niño. La rechazan y la ignoran muchas más personas.
Y así será toda su vida.
Bien.
Eso es algo que afecta a muchos padres.
A mí, no. No me importa en absoluto.
Total, no tengo hijos.
Aprender a gestionar los rechazos es algo primordial en la vida. Nada de dramas. Nada de consuelos. Nada de edulcorar nada.
— Tío, pero me gusta Marquitos.
—Ok, pero tú a él, no. No quiere saber nada de ti.
—¿Por?
—Y eso, ¿qué importa?
No lo necesitas para tumbar la piñata. No lo necesitas para que vayan el resto de amigas. No lo necesitas para tener una torta. No lo necesitas para recibir tu regalo. No lo necesitas para nada.
—¿Te gustaría celebrar tu cumpleaños, aunque no venga Marquitos?
—¡Claro!
—¿Ves como no lo necesitas?
Es bastante sencillo.
Bien. Para los que quiera que la gente lea y compre, aquí