Sí.
Un 19 de mayo entré por voluntad propia.
No porque me faltara algo.
No porque lo necesitara.
Entré porque sentí que ahí era.
Y me comprometí.
Lo hice con cariño.
Con entrega.
Con esa sensación estúpida de que si yo lo daba todo, algo bueno tenía que pasar.
Pero no pasó.
A los meses, la cosa se volvió ácida.
Como si algo corrosivo me recorría las venas.
Y aun así seguí.
Porque uno es así.
Si se compromete, se queda.
Aunque duela.
Aunque te jale al carajo.
Pero los amos del inframundo decidieron que mi sacrificio no valía nada.
Y me desecharon.
Cual cazador desecha una presa enferma.
La burbuja explotó.
Y yo quedé seco.
Vuelto mierda.
Con las manos vacías, y la cabeza llena de planes que no dependian de mí.
Me tocó salir solo.
Día tras día.
A levantarme como se levantan los que no tienen tiempo para el drama:
sin ayuda, sin consuelo, sin promesas.
Y aquí estoy.
¿Salí?
Sí.
¿Estoy mejor?
Supongo.
Pero si me pones hoy frente al mismo infierno…
Con más recursos.
Con más herramientas.
Con más realismo y menos romanticismo…
Vuelvo a entrar.
No para ganar.
Ni para demostrar nada.
Sino para afilarme.
Para entenderme aún más.
Para verme a los ojos mientras se me prende fuego todo alrededor.
Para lanzarme aunque duela.
Y de eso se trata esto:
LANZA O MUERE
Un curso de 60 días para los que están en el suelo pero no se rinden.
Para los que no necesitan frases bonitas.
Sino un método que funcione incluso cuando todo lo demás no funcione.
Empieza el 29 de mayo
Sin grabaciones
No se repite
No es para “emprendedores positivos”.
Es para los que ya se han roto…
y aun así tienen ganas de romperse otra vez, pero mejor preparados.
LANZA O MUERE
No te prometo calma.
Ni resultados.
Ni gloria.
Solo guerra.
Y herramientas para que no te maten esta vez.